Cisnes Negros

10 enero, 2015 0 No tags 0

El termino Cisne Negro (Black Swan) es un término de acuñación anglosajona. Esta expresión hace referencia a un suceso de acontecimiento altamente improbable. El término Cisne Negro proviene del convencimiento que se tenía en el Viejo Mundo, de que todos los cisnes eran blancos. Se tomaba como una creencia irrefutable ya que las pruebas empíricas, hasta ese momento, la confirmaban en su totalidad.

Creencia que tuvo que ser revisada al descubrirse Australia en el siglo XVII, cuando sus descubridores observaron la existencia de cisnes negros**. Este término, muestra la fragilidad de nuestro conocimiento y la extrema limitación de nuestro aprendizaje a partir de la observación o la experiencia. Muestra como una única observación puede invalidar creencias irrefutables basadas en experiencias de años.

En anteriores post ya comente lo que era razonamiento inductivo. Como de eso hace ya mucho tiempo, voy a hacer un breve repaso. El razonamiento inductivo obtiene  conclusiones generales a partir de premisas que contienen datos particulares.

Por ejemplo, de la observación repetida de objetos o acontecimientos de la misma índole se establece una conclusión para todos los objetos o eventos de dicha naturaleza. He observado un cisne blanco. He observado un segundo cisne blanco. He observado un tercer cisne, también era blanco. Conclusión: Luego, todos los cisnes son blancos.

En este razonamiento se generaliza para todos los elementos observados que son finitos (en este caso tres cisnes). Pero la verdad de estas premisas (tres observaciones de cisnes blancos). No hacen que la conclusión sea cierta (todos los cisnes son blancos). Puede que existan cisnes de otro color (negros, por ejemplo).

Según Hume: Ninguna cantidad de observaciones de cisnes blancos permite inferir que todos los cisnes son blancos, pero la observación de un solo cisne negro es suficiente para refutar esta conclusión.  Otro ejemplo de cómo nos equivocamos: Llevo viendo a mi madre viva todos los días desde hace 43 años. Mi madre es inmortal.

Los cisnes negros tienen dos características:

  1. Son impredecibles.
  2. Tienen un gran impacto (positivo, o negativo) en  nuestra vida.

De las dos características anteriores, podemos obtener dos conclusiones:

  1. No podemos hacer nada para preverlos
  2. Dado que los cisnes negros son impredecibles,  tenemos que amoldarnos  a su existencia.

Genera (te) nuevas oportunidades

3 enero, 2015 0 No tags 0

Debemos generar nuevas oportunidades de forma constante, que nos permitan incrementar nuestras probabilidades de éxito.

Para jugar con la no linealidad hay que estar preparado. Tenemos dificultades con el método prueba / error. Tenemos dificultades para aceptar que las series de pequeños fracasos (con los comentarios y aguijonazos que generan por parte de nuestro entorno), son necesarios en la vida. Es necesario que no te disguste perder, y no hacer caso a nadie.

La conclusión es esta: si no te arriesgas a tener pequeñas pérdidas, jamás conseguirás una gran ganancia. Nuestras abuelas decían “quien no se arriesga no cruza la mar”.

Debemos confiar menos en la planificación de arriba abajo, y más en concentrarnos al máximo en reconocer las oportunidades cuando se presentan, y juguetear con ellas. Siempre y cuando este juego esté regido por el principio: estar dispuesto a sangrar sin reventar. Es decir, siempre y cuando el juguetear con nuevas oportunidades no implique una excesiva inversión o apalancamiento (en dinero, tiempo, esfuerzo…), que de no resultar rentable nos lleven a la ruina (al cementerio).

Si no se arriesga nada, no se puede ganar nada. «Probar suerte» de vez en cuando, entendiendo las reglas del juego, es algo muy razonable. «Confiar en la suerte» como una política sistemática a seguir, es una estupidez.

Feliz Año!

AVANCE Y CAIDA DE DIGG

27 diciembre, 2014 0 No tags 0

De cómo digg paso de valer 200 millones de dólares a valer 500.000. Este es otro ejemplo de cómo se forman estructuras de azar, y de como si no se identifican de forma correcta, no se puede aprovechar todo su potencial.

Digg es una red de noticias (www.digg.com) que permite a los usuarios votar para dar más o menos relevancia a esas noticias y así posicionarse de forma más visible.

Como tantos proyectos comenzó su andadura de forma modesta, hasta que en el año 2008 Google llegó a ofrecer 200 millones por la empresa, pero Kevin Rose, su propietario, dijo no.

En el año 2010 la gente empieza a olvidarse de Digg. Facebook y Twitter han conseguido captar una mayor atención por parte de los usuarios. El tráfico de Digg se derrumba. Su valor potencial también.

A fecha de hoy el valor que se le atribuye a Digg no sobrepasa en ningún caso el medio millón de dólares, y eso siendo generosos.

Si te fijas el patrón que se esconde detrás de todos los casos es el mismo. Es una estructura de azar positiva que en un momento dado cambia, y se vuelve negativa.

La diferencia entre el caso de Tom y el caso de Kevin, es que el proyecto de kevin todavía tiene algo de valor. Además Kevin nunca aposto más de lo que podía perder, cosa que le ha evitado terminar viviendo debajo de un puente. Simplemente dejo pasar la oportunidad de hacerse rico porque pensó que era el rey del mundo y desprecio el componente de azar. No entendió que su trabajo le había llevado a sumar probabilidades de éxito (a estar en el sitio justo en el momento adecuado) pero que la siguiente tirada de la moneda sería cruz.

Un tonto con suerte (un caso real)

20 diciembre, 2014 0 No tags 0

Elijo está historia porque los ejemplos del ladrillo se entienden bien. Es una historia real, de cuando estuve dedicado a desarrollar áreas de marketing y ventas para promotoras inmobiliarias durante los años del boom. Es una historia que comienza en 1994 y termina en 2012.

Tom (nombre supuesto) es promotor, y es un promotor como otro cualquiera. Comienza de forma modesta desarrollando pequeños proyectos durante los años noventa. A mediados de los noventa, España todavía se arrastra, recuperándose del impacto de la crisis del año 92, tenemos que pagar la juerga de finales de los ochenta. En este entorno de crisis nuestro promotor trabaja duro construyendo garajes. Todavía no tiene capacidad económica, ni puede acceder a vías de financiación para acometer proyectos de mayor porte, como son las promociones de viviendas o naves industriales.

Durante estos años, Tom trabaja mucho, vende con dificultad, pero vende, y va obteniendo beneficios. Estamos en el año 1997, y nuestro país comienza por fin a recuperarse de la crisis, el crédito comienza a funcionar y el consumo comienza a animarse. Tom comienza poder acceder a créditos para el promotor y comienza a desarrollar sus primeras promociones residenciales. Estas no tardan mucho tiempo en venderse con beneficios aceptables. Esto comienza a generar un ciclo virtuoso que envuelve a nuestro protagonista. Los bancos terminan por hacer cola delante de su puerta para ofrecerle créditos con los que financiar sus compras de suelo y sus promociones inmobiliarias que no tarda en vender ni un minuto. Tom esta en lo más alto. A Tom le está saliendo una cara detrás de otra. Es el rey del mambo. Estamos en 2006.

En 2006 Tom es un pequeño potentado, vive en una casa de tres mm de € en una urbanización de lujo. No le falta de nada. Este año Tom me pregunta que más puede hacer. Le respondo que lo mejor que puede hacer para mantenerse en el mercado inmobiliario es venderlo todo y marcharse a su casa unos años (le estoy intentando decir que vuelva a la casilla de salida de forma voluntaria). Que además de haber trabajado mucho ha tenido suerte. Que acumula muchas tiradas afortunadas, y de que está apostando más de lo que puede perder (en ese momento su nivel de endeudamiento ya es escalofriante.). Me mira como si me hubiera vuelto loco.

– mira chaval, todo esto lo he conseguido gracias al esfuerzo, al trabajo duro y a mi visión – me dice. – si estoy aquí es porque me lo he trabajado, me lo he ganado.

Le respondo que no lo dudo, pero que también ha tenido la suerte de estar en el sitio justo en el momento adecuado, le repito que además de trabajar duro ha tenido un gramo de suerte (la pequeña diferencia que hace que cuando tiras una moneda al aire el porcentaje de que salga cara o cruz no sea el 50%). Que aunque parezca fuera de toda lógica, lo mejor es venderlo todo ahora, retirarse, y volverlo a comprar por la décima parte cuando pasen unos años (cosa que yo hago). En resumen, lleva demasiados años saliéndole cara cada vez que tira.

Me replica que esto no tiene nada que ver con la suerte. Que la suerte no existe, y que en su vida el azar no tiene cabida. Pienso que es un tonto con suerte.

– Todo es cuestión de trabajo duro y visión – me dice. De inmediato me rescinde el contrato (piensa que soy gilipollas). Me quedo sin cliente.

Otoño 2008 quiebra Lehman Brothers. Año 2009 todo salta por los aires. A mí me pilla cómodamente sentado en mi sillón viendo el espectáculo. A Tom la ola se lo lleva puesto, en el año 2011 quiebra. No ha entendido nada, y va a pagar por ello. Ahora se lamenta de su mala suerte. Ahora parece que la suerte si existe, pero solo en un solo sentido, solo la mala suerte.

Nota: La historia del tonto con suerte puede reproducirse en los profesionales de otros sectores, y de forma muy destacada en los del sector financiero. Sector con superabundancia de memos. De hecho lo de Lehman, y lo del conjunto del sistema financiero, es la misma historia. Solo tienes que cambiar ladrillos por créditos, y promotoras inmobiliarias por bancos.

Nota necrológica: Es casi imposible que Tom pueda volver a la casilla de salida. Su nivel de endeudamiento era estratosférico. Aposto más de lo que podía perder, y literalmente, reventó.

El Experimento 2ª parte: Nadie sobrevive

13 diciembre, 2014 0 No tags 0

Vamos a llevar al límite el experimento, vamos a seguir avanzando unos años más, a ver qué pasa. Mira la tabla.

Año Universo de CEO´s Probabilidad (50%) CEO´s Supervivientes CEO´s No Supervivientes (El cementerio)
1 10.000 2 5.000 5.000
2 5.000 2 2.500 2.500
3 2.500 2 1.250 1.250
4 1.250 2 625 625
5 625 2 313 313
6 313 2 156 156
7 156 2 78 78
8 78 2 39 39
9 39 2 20 20
10 20 2 10 10
11 10 2 5 5
12 5 2 2 2
13 2 2 1 1
14 1 2 0 0

La conclusión da miedo. A la larga, nadie ni nada sobrevive. A todos nos termina por salir alguna vez una tirada que nos envía al cementerio. Nadie está a salvo, Ni los buenos, ni los malos, ni los regulares… ¿Entonces?

Entonces la cosa está en poder volver a la casilla de salida. En poder volver a la lista inicial de los 10.000. No importa la frecuencia con la que tengas éxito, si asumir un solo fracaso es demasiado caro (reventar).

Tenemos que asumir que a lo largo de nuestra vida vamos a tener que volver a la casilla de salida en más de una ocasión (A casi nadie le sale cara durante toda su vida). La cuestión es hacerlo de forma consciente, entendiendo lo que sucede. Con independencia de si la vuelta a la casilla inicial es obligada o voluntaria.

Nota: este experimento es de aplicación universal y funciona con personas, productos, servicios, y lo que se te ocurra.

Una cosa importante: para que una estructura de azar positiva te alcance, tienes que estar ahí, trabajando y apostando. Tenemos que acumular probabilidades de que pasen cosas buenas. Para poder estar entre los cinco del año once, tienes que poder haber entrado en la lista de los diez mil. La formación es importante, la educación es importante, el trabajar es importante, pero gran parte de las veces no es determinante para alcanzar el éxito*. Tenemos que asumir que el éxito/supervivencia tiene un componente de azar que escapa de nuestro control.

Tenemos que asumir que un fracaso después de un éxito, muchas veces es debido a que la estructura de azar cambió. Sólo comprendiendo cómo funcionan estas estructuras de azar, podemos entender y asumir el grado de azar (llámalo suerte si quieres) que hay en nuestros éxitos. Esto nos va a permitir entender que si el grado de azar (suerte) es grande, deberemos saltar del barco tiempo antes de que este empiece a hundirse.

Si muchos de los promotores inmobiliarios del mundo, hubieran entendido y asumido que su enorme éxito era fruto de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, hubieran podido vender sus negocios a tiempo. Lo hubieran hecho siguiente razonamiento: estoy donde estoy gracias no sólo a mi esfuerzo, si no también gracias a una serie de circunstancias promovidas por el azar. Así que antes de que esa estructura de azar se descomponga (se termine la suerte) voy a venderlo todo, y poder volver a la casilla de salida de forma voluntaria y controlando la situación.”

*Cómo entiendo el éxito: Alcanzar los objetivos que cada uno se marque.