NO FUERCES EL CRECIMIENTO

27 octubre, 2018 0 No tags 0

Como consecuencia de ejecutar estrategias de tipo caracol, evitamos forzar la marcha. Forzar el crecimiento al precio que sea. Crecer en facturación y no en beneficio, es una pérdida de tiempo. Es hacer el idiota.

No actúes sobre creencias subjetivas. Intenta actuar todo lo posible sobre la realidad. No fuerces el desarrollo de tu negocio invirtiendo en base a un sistema de creencias subjetivas. Busca la objetividad. Si tus creencias subjetivas no se ajustan a la realidad, reconoce tu error y abandona, o reajusta el modelo de negocio.

Calcular el rendimiento de cada producto/servicio que generas, como forma de calcular el rendimiento agregado para el sistema. Esto te permite forzar tener una visión muy próxima de la realidad. De todas formas, hablaremos del rendimiento y de cómo calcularlo, más adelante.

Buscar y entender los factores de tu sistema que limitan su crecimiento, su desarrollo. Atención: puedes ser tú mismo.

Toda organización crece por un tiempo, pero deja de mejorar; los individuos ascienden por un tiempo en su perfeccionamiento, pero luego llegan a una meseta. Muchos esfuerzos bien intencionados se topan con los límites de crecimiento. Las zonas de confort, tanto individuales como a nivel sistema aparecen siempre.

En los casos de límites de crecimiento, hay un proceso reforzador (amplificador) de crecimiento que opera por sí mismo durante un tiempo. Luego se topa con un proceso compensador (estabilizador) que opera para limitar el crecimiento del sistema. Este sistema compensador puede llegar a parar el proceso de crecimiento e incluso revertir la situación. El crecimiento puede invertir la tendencia y decrecer tanto que la espiral reforzadora se invierte y funciona en sentido contrario. En poco tiempo el proyecto cae en una espiral descendente causada por el proceso reforzador invertido.

Los factores que limitan el crecimiento a menudo frustran cambios organizacionales que al principio ganan terreno, pero que tarde o temprano terminan por chocar con estos factores limitantes. El objetivo es: identificarlos y eliminarlos en lo posible.

LA ESTRETAGIA DEL CARACOL

20 octubre, 2018 0 No tags 0

Estrategia según RAE:

  • Arte de dirigir las operaciones militares.
  • Arte, traza para dirigir un asunto.
  • En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.

La estrategia del caracol está basada en procedimientos operacionales y tácticos en los que el tiempo no se considera un factor crítico. Por lo tanto, la velocidad no es crítica. Esto implica que el sistema no está presionado por alcanzar un objetivo de forma rápida: por ejemplo, alcanzar un nicho de mercado antes que la competencia. Así que la velocidad del caracol es suficiente.

Se llama de caracol, porque además de adoptar la velocidad de este bicho, en caso de aparecer obstáculos insalvables, se retraen los cuernos y se cambia de dirección -sin olvidar el objetivo-. Este procedimiento operacional busca evitar cualquier revés importante, que termine agotando nuestros escasos recursos y nuestra moral, y que termine por meternos en nuestro caparazón, paralizándonos.

Podemos sacar el factor tiempo de la ecuación si crecemos desde abajo, desde una pequeña inversión, de forma orgánica, y vamos dimensionando la organización en función del volumen de negocio y los resultados. Esto nos garantiza un crecimiento, o un abandono del proyecto sin generar deuda.

Al no tener deuda no existen los plazos para tener que amortizar ni capital, ni intereses. Por lo que el sistema es libre para ir tomando segmentos de mercado de forma continua, pero sin tener que imprimir una gran velocidad. El tiempo en este escenario no es una variable critica.

Sin tener que correr, te aseguras más tiempo para pensar y preparar las operaciones que permiten atender al mercado elegido y alcanzar los objetivos previstos. Te aseguras tiempo para desarrollar las pruebas necesarias hasta dar con productos o servicios que valgan la pena.

Nota: todo esto, como ves, va en contra de los manuales al uso, de la religión establecida. Por lo que los diferentes inversores, socios…. deben entender la forma de operar.

Puede resultar útil para:

  • Alcanzar objetivos limitados: Se puede utilizar como una estrategia de lanzamiento-arranque de proyectos. Para hacer evolucionar proyectos en estado embrionario: pequeños y con pocos recursos. Es una de las mejores recetas que se pueden usar cuando se lanzan nuevos proyectos con una financiación muy escasa o cercana a cero.
  • Utilizarla como una estrategia de corte defensivo: Sirve para alcanzar objetivos pequeños y limitados, cuyo fin es mantener funcionando un proyecto. O para gestionar retiradas de forma ordenada y escalonada.
  • Atender nichos de mercado abandonados por otros competidores: estos nichos pueden ser rentables para nuestro modelo de negocio. A nivel operacional permite ir localizando objetivos de valor para nuestra organización -segmento o nicho de mercado- y se plantea el plan para hacerse con el segmento elegido, sin incurrir en riesgos, ni costes excesivos.
  • Mantener e incluso potenciar productos en el periodo de madurez o declive.
  • Atender nichos en la “long tail” con poca competencia, pero que sumados, pueden reportar beneficios. Siempre y cuando el sistema esté preparado para atender diversos nichos diferentes, sin incurrir en costes excesivos.

Un ejemplo interesante: Los lenguajes perdidos de programación.

 Nota: Son los tercios Castellanos en Filipinas en el S. XVI, quienes comienzan a utilizar esta estrategia, a la que llamaron “Las Entradas”. Es el general Erhard Raus, quien desarrolla los conceptos operacionales modernos de esta estrategia en la campaña rusa, durante la segunda guerra mundial.

COSTE DE OPORTUNIDAD

13 octubre, 2018 0 No tags 0

“…Si no corres, puedes perder oportunidades…”

El coste de oportunidad asociado a la velocidad, es cosa a manejar con cuidado.

La velocidad suele llevar asociado un coste significativo. Y ese coste suele ir soportado con deuda. Se apalanca un crecimiento teórico, que sólo esta sobre el papel. Y que la mayoría de las veces no se cumple, claro.

Es preferible ir más lento y cuidar la calidad, los detalles, y si además esto te permite jugar sin deuda, mejor que mejor. La falacia del coste de oportunidad: si no lo hacemos nosotros, otro lo hará… pero ¿Con qué calidad? ¿Con qué rendimiento? ¿Con qué deuda..?

No entrar en el juego, es jugar sin deuda. Adoptando una doctrina nueva. Esto incrementa las posibilidades de sobrevivir.

UN MODELO ROTO

6 octubre, 2018 0 No tags 0

El modelo con el que nos toca jugar es un modelo basado en deuda y crecimiento acelerado. Y está roto. El modelo era un modelo económico y social basado en facilidad de acceso al crédito.

Es un modelo manejado por las elites político-financieras, que no se juegan nada. Por lo tanto, pueden jugar siempre al máximo nivel de riesgo, que siempre van a ganar. Si sus locas apuestas resultan ganadoras, se embolsan la pasta. Si no, te endosan las pérdidas con el cuento: demasiado grande para caer. Como consecuencia de esto, han generado una deuda impagable que se ha cargado el modelo. Lo que ahora vivimos es una prorroga a base de inyectar más dinero/deuda en el sistema. El resultado será que este modelo roto sea destruido de forma definitiva.

La única forma de poder -en lo posible- mantenerse al margen, es jugar sin deuda, y utilizar al mínimo el sistema financiero/bancario actual. Evitar que nos arrastre el torbellino.

En lo Político-económico (la religión que sustenta el modelo) hemos forzado el modelo hasta romperlo. Los responsables económicos y políticos han desarrollado unas reglas que se resumen en una: No vamos a pagar por nuestros errores, ni por la toma desmesurada de riesgos. Lo van a pagar otros (Nosotros). El problema es cuando estas reglas y modelos se adoptan como modelos de riesgo y crecimiento. Una elite gestora con unos bonus desorbitados, que pase lo que pase van a cobrar. Endosando las perdidas, a los accionistas.

Si adoptas este modelo, vas a jugar con unas reglas que hace tiempo dejaron de funcionar. Vas a forzar el crecimiento de tu modelo de negocio a base de apalancarlo con deuda o capital. Y vas a terminar tirado en la cuneta.