MÍNIMA COMPLEJIDAD

22 septiembre, 2018 0 No tags 0

El concepto límite de mínima complejidad, es otro poderoso concepto enfocado a la supervivencia.

El límite mínimo de complejidad es la mínima complejidad que nuestro sistema debe ir alcanzando a medida que el proyecto evoluciona, y se ve obligado a aumentar su estructura -su complejidad- y sus costes. La mínima complejidad garantiza siempre el consumo mínimo de recursos -incurrir en los mínimos costes posibles-.

Esto no quiere decir que la complejidad no se incremente. Si la complejidad no aumenta, no te puedes adaptar al crecimiento. Complejidad y crecimiento tienen una correlación directa, pero que debemos entender y controlar. La complejidad se genera como una forma de adaptación al crecimiento del proyecto. Lo mismo ocurre al revés. Si el proyecto va decreciendo, habrá que ir simplificando y disminuyendo estructura (personas, procesos, procedimientos….) para ir adaptando – disminuyendo- la complejidad del sistema.

En este esquema, el sistema tiene tiempo de organizarse porque el crecimiento es gradual. El problema está en si nos sorprende un cisne negro positivo, o negativo, porque esto rompe un periodo de equilibrio. La velocidad de adaptación incrementará el volumen de improvisación, y por lo tanto de las chapuzas, los parches, que son necesarios introducir en el sistema para que este siga funcionando. Solo tenemos que ser conscientes de esto, para más adelante ir integrando soluciones validas, que debemos establecer como duraderas, suprimiendo las soluciones chapuza.

Un crecimiento explosivo de tipo positivo tiene un lado peligroso, porque va a exigir una reorganización brusca, improvisada y chapucera…. que no va a generar mayor problema si la organización tiene alto índice de tolerancia a la improvisación. Como ya lo hemos visto es la entrada improvisación y chapuza.

La cara oculta: a medida que crece tu estructura y se adapta, tu sistema se vuelve más especialista y por lo tanto más frágil a sucesos inesperados del tipo cisne negro. Si tu mercado crece y tu estructura no lo hace lo suficiente, o lo hace de forma excesiva, tu negocio llegará un momento que no sea viable, porque no podrá adaptarse al crecimiento, y colapsará. Muerte por éxito.

De forma similar ocurre al revés. Ante un decrecimiento explosivo, debemos entender que productos, servicios, procesos y procedimientos, son vitales para nuestro sistema. De tal forma que podamos eliminar otros no críticos. En caso de ser necesario, podemos ir llevando a la organización a un estado de latencia.

Nota1: Buscar la mínima complejidad, muchas veces implica cambiar maquinas por personas. A las maquinas se las puede controlar, a las personas no.

Nota2: Los procedimientos simples, por su naturaleza, son los menos arriesgados, pero también los menos decisivos.

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