COMO CONVERTIR LA FALTA DE INFORMACION EN DECISIONES

29 septiembre, 2018 0 No tags 0

No vemos probabilidades, vemos eventos. Es imposible conocer las probabilidades de la mayoría de los sucesos que se dan en un entorno real. Es imposible conocer la probabilidad de éxito de un nuevo producto. Es imposible conocer la probabilidad de que una manzana, al final vaya a generar un manzano.

La falta de información nos obliga a adoptar un sistema prueba/error -a sangrar sin reventar-. A buscar de forma constante exponernos a sucesos que no entendemos ni controlamos.

El sistema prueba/error, es el mecanismo básico de gestión en entornos de alta incertidumbre. Y aplicar este sistema mediante el uso de colas largas, puede ser un buen sistema. En la larga cola puedes (debes) tener una serie de productos en fase de prueba/error. Cuanto más larga puedas mantener la cola de productos/servicios -en estado latente-, más probabilidades de que algún producto termine por generar grandes rendimientos.

La limitación es el coste asociado a la longitud de la cola que puedas mantener, es decir de los productos que puedas mantener en estado de latencia, o generando unos rendimientos mínimos. Como los costes se están reduciendo por efecto de la tecnología, el coste de mantener un producto en la larga cola cada vez es menor.

Los productos que funcionan dan una gran cantidad de información. Los productos que no funcionan también dan mucha información relevante acerca de cómo funciona un mercado.

La larga cola es un sistema de exposición a… y este sistema implica que la mayoría de tus productos van a generar unos rendimientos muy pequeños o directamente van a estar en estado de latencia o pérdida. Esto tiene sus oportunidades y peligros. Los sistemas basados en colas largas son sistemas que dan más importancia a la práctica que a la teoría. Y por eso funcionan mejor.

Esto también implica que debemos tener una serie de productos que van a generar buenos rendimientos, capaces de sostener a la gran cola de productos con poco rendimiento o en estado latente.

Algunos de estos productos que conforman la larga cola, deberían ir creciendo hasta la parte que genere más rendimiento. El objetivo es ir desarrollando una rotación en los productos de alta rentabilidad. La cosa es que el conjunto de peligros, de conjugarse todos a la vez no hagan quebrar el proyecto.

Algunas decisiones necesitan mucha más precaución que otras. En el mundo real el conocimiento tiene realmente poca importancia. Sobre todo, si te mueves en entornos muy cambiantes donde se pueden dar sucesos raros tanto positivos como negativos.

La mayoría de las personas están ciegas ante el riesgo que supone creer que la estadística académica funciona en el mundo real. No lo hace, y en el mejor de los casos lo hace muy mal. No entienden el juego al que están jugando. Existen toda una serie de variables aleatorias extremadamente peligrosa, que actúan como variables ocultas. Son esas variables que se quedan fuera de los modelos, de las muestras. Y son las variables que generan cisnes muy negros, que hacen que los proyectos y las personas, terminen en el cementerio.

MÍNIMA COMPLEJIDAD

22 septiembre, 2018 0 No tags 0

El concepto límite de mínima complejidad, es otro poderoso concepto enfocado a la supervivencia.

El límite mínimo de complejidad es la mínima complejidad que nuestro sistema debe ir alcanzando a medida que el proyecto evoluciona, y se ve obligado a aumentar su estructura -su complejidad- y sus costes. La mínima complejidad garantiza siempre el consumo mínimo de recursos -incurrir en los mínimos costes posibles-.

Esto no quiere decir que la complejidad no se incremente. Si la complejidad no aumenta, no te puedes adaptar al crecimiento. Complejidad y crecimiento tienen una correlación directa, pero que debemos entender y controlar. La complejidad se genera como una forma de adaptación al crecimiento del proyecto. Lo mismo ocurre al revés. Si el proyecto va decreciendo, habrá que ir simplificando y disminuyendo estructura (personas, procesos, procedimientos….) para ir adaptando – disminuyendo- la complejidad del sistema.

En este esquema, el sistema tiene tiempo de organizarse porque el crecimiento es gradual. El problema está en si nos sorprende un cisne negro positivo, o negativo, porque esto rompe un periodo de equilibrio. La velocidad de adaptación incrementará el volumen de improvisación, y por lo tanto de las chapuzas, los parches, que son necesarios introducir en el sistema para que este siga funcionando. Solo tenemos que ser conscientes de esto, para más adelante ir integrando soluciones validas, que debemos establecer como duraderas, suprimiendo las soluciones chapuza.

Un crecimiento explosivo de tipo positivo tiene un lado peligroso, porque va a exigir una reorganización brusca, improvisada y chapucera…. que no va a generar mayor problema si la organización tiene alto índice de tolerancia a la improvisación. Como ya lo hemos visto es la entrada improvisación y chapuza.

La cara oculta: a medida que crece tu estructura y se adapta, tu sistema se vuelve más especialista y por lo tanto más frágil a sucesos inesperados del tipo cisne negro. Si tu mercado crece y tu estructura no lo hace lo suficiente, o lo hace de forma excesiva, tu negocio llegará un momento que no sea viable, porque no podrá adaptarse al crecimiento, y colapsará. Muerte por éxito.

De forma similar ocurre al revés. Ante un decrecimiento explosivo, debemos entender que productos, servicios, procesos y procedimientos, son vitales para nuestro sistema. De tal forma que podamos eliminar otros no críticos. En caso de ser necesario, podemos ir llevando a la organización a un estado de latencia.

Nota1: Buscar la mínima complejidad, muchas veces implica cambiar maquinas por personas. A las maquinas se las puede controlar, a las personas no.

Nota2: Los procedimientos simples, por su naturaleza, son los menos arriesgados, pero también los menos decisivos.

IMPROVISACIÓN Y CHAPUZA

15 septiembre, 2018 0 No tags 0

La improvisación surge de la propia estructura como intento de adaptación rápida a nuevas variables del entorno, que nuestro sistema no tenía previsto que aparecieran. Y esto, la mayoría de las veces lleva aparejado un parche, una chapuza. Y es normal, no es tan terrible, veamos.

No podemos parar el mundo, así que nos tenemos que ir adaptando sobre la marcha. No deberíamos construir de golpe -de la nada- un sistema organizativo complejo. Los sistemas complejos no nacen ni se crean de forma espontánea. Son fruto de una evolución adaptada, azarosa y turbulenta. La evolución es adaptación. Y la adaptación debe ser relativamente rápida, lo que la mayoría de las veces exige ir parcheando soluciones de forma chapucera, momentánea. Esto nos permite seguir en la partida.

La improvisación, el parche, la chapuza son necesarios en un entorno que exige una adaptación rápida y continua. Que sean muchas veces necesarias para permitir la adaptación, no quiere decir que una vez que cumplan su función de forma esporádica y momentánea se enquisten en el sistema, y se conviertan en una forma rutinaria de operar. Una vez que la chapuza ha cumplido su objetivo, debemos eliminarla, o evolucionarla a una forma sólida y coherente de hacer las cosas.

Si construyes de golpe un complejo y caro sistema organizativo sin antes probar si tus ideas funcionan, seguramente vas a tener problemas. Es un síntoma de que domina en ti un pensamiento tan falso como académico. Piensa que la academia se construye desde la experiencia basada en prueba error, hasta crear un corpus de conocimiento. Lo malo es que al enseñar este corpus se olvida decir cómo fue construido. Y se termina enseñando y trasmitiendo la falsa idea de que las cosas funcionan de una determinada forma. Y se crea un dogma.

Nota: Si se asume “…que las cosas siempre han sido así…” se generan el problema del dogma, que si no se cuestiona, hace el avance imposible.

Dogma según RAE:

  • Proposición tenida por cierta y como principio innegable.
  • Conjunto de creencias de carácter indiscutible y obligado para los seguidores de cualquier religión.
  • Fundamento o puntos capitales de un sistema, ciencia o doctrina.