SIMPLE VS CAOTICO

28 enero, 2017 0 No tags 0

Simple/complicado: es una receta de cocina. Una vez creada, es sencillo seguirla, es un modelo lineal. Sigues los pasos y obtienes el plato esperado. El resultado es predecible. Diseñar un microprocesador es más elaborado que una receta de cocina, pero se sitúa en un mundo lineal. Una vez diseñado el primero es sencillo fabricar los siguientes. Las relaciones causa efecto se pueden identificar.

Complejo/caótico: entra en el mundo de lo no lineal. Las condiciones iniciales no determinan un resultado final predecible. El sistema produce resultados adaptativos/emergentes no predecibles. El tamaño/impacto del resultado no tiene correlación con el tamaño de las condiciones iniciales. Puede pasar cualquier cosa. Una pequeña inversión, puede generar inmensos retornos o inmensas perdidas. Es la realidad en la que te desenvuelves. No existen relaciones entre causa y efecto. En lo complejo, las relaciones causa efecto solo se pueden identificar de forma retrospectiva. En lo caótico, ni si quiera se pueden identificar.

En lo caótico las relaciones causa efecto solo se pueden intuir. Puede existir un potencial de orden, pero se necesitan demasiado tiempo y recursos para encontrar el patrón (recuerda el ejemplo de la ruleta.)  El sistema es turbulento. El modelo de decisión es actuar de forma rápida y contundente: si las condiciones externas cambian de forma radical, lo mismo hay que recortar costes de forma radical, o lanzar nuevos productos en extremo innovadores…. Por ejemplo. Necesitaremos crear nuevos sistemas que se adapten al entorno (mediante un sistema de prueba /error)

En un mismo sistema se pueden dar (y de echo se dan, y si no debemos generarlos) subsistemas de todos estos tipos. Los subsistemas de corte lineal deben gestionar los procesos y procedimientos de corte lineal (subsistemas más rígidos) que hacen que el día a día de la compañía funcione, deben gestionar el presente. Los subsistemas de corte complejo o caótico deben ser los que se encarguen de llevar a la compañía al futuro.

REGULARIDAD Y AZAR

21 enero, 2017 0 No tags 0

Como ya hemos visto en entradas anteriores dedicadas a la auto organización, el azar tiene una propiedad tan incomoda como difícil de asimilar; genera orden de forma espontánea. Tenemos la falsa idea de correlacionar de forma automática desorden con azar. Y una vez más estamos tan convencidos como equivocados.

La regularidad nos engaña. Cuando la vemos pensamos de forma inmediata que hay una mano pensante detrás que ha hecho que esto sea así. Correlacionamos de forma automática (y equivocada), el orden con un plan determinado. De hecho, la auto organización, de la que ya hemos hablado, es una forma de regularidad, de generación de orden de forma espontánea. Esto hace que dotemos a nuestros modelos de una explicación lógica y racional, ya que la regularidad, no puede ser fruto del azar… es ahí donde la liamos parda.

Buscando algún ejemplo sencillo, he dado con una conferencia del profesor Sanz de la Serna que lo explica muy bien. Y como a estas alturas no vamos a inventar la rueda paso a transcribir la parte del ejemplo que pone para explicar la regularidad fruto del azar,. Os dejo al final de la entrada en enlace por si alguien quiere verla. Paso a comentar los ejemplos de su conferencia.

La prueba de que el azar genera orden es que estas leyendo esto…. porque puedes respirar. El azar ha repartido de forma regular las moléculas de oxigeno por la habitación en la que estas. Si no fuera así, las moléculas de oxígeno, lo mismo estaban todas concentradas en un rincón, y tú te estarías ahogando…. el reparto es homogéneo en todo el planeta. 20% de oxígeno y 80% de Nitrógeno.

Pero si quieres verlo por ti mismo, no tienes mas que echar una cucharada de sal en un vaso de agua y removerlo. Verás como la sal desaparece porque se disuelve de forma regular y uniforme en el agua, sin que nadie las haya colocado. Otro ejemplo: Los individuos de una especie siempre se distribuyen de forma uniforme por su hábitat. Y no es porque ‘quieran’ alejarse unos de otros, sino porque se mueven al azar.

Esta propiedad, al ser universal, también se da en los mercados. El profesor Sáenz propone un experimento para entender como el azar genera regularidad. La regularidad en este caso, se refleja en una cuota de mercado que se mantiene en el tiempo.

Tenemos dos productos A y B de prácticamente idénticas características. Y las reglas del experimento son las siguientes: Perico compra un modelo A y Ana compra un modelo B. Y cuando se encuentran a alguien de forma aleatoria, les recomiendan el modelo que ellos han comprado, y entonces su contacto, compra el mismo modelo.

Al principio, como los contactos son pocos, las cuotas de mercado cambian de forma brusca. Pero según avanza el tiempo, se va estableciendo una regularidad, un orden que tiende a mantenerse.

Son los primeros encuentros aleatorios (recuerda que estos encuentros son por puro azar) los que definen la cuota de mercado: son los detonantes e impulsores del fenómeno de avalancha que genere una racha positiva en forma de una cuota de mercado constante en el tiempo, con independencia de la competencia. En los modelos, el azar genera una convergencia de forma aleatoria. De tal forma que una de las dos opciones por puro azar, genera un mayor número de contactos iniciales, lo que pasado un tiempo provoca un efecto avalancha de compra del producto, lo que consigue una mayor cuota de mercado de forma sostenida. El orden que se genera en el mercado, es el reparto de cuotas de forma sostenida en el tiempo.

¿Podemos intentar domesticar a nuestro favor ese efecto avalancha? ¿Esa ordenación/organización del mercado de forma que la mayor cuota sea nuestra?

La respuesta es sí, podemos intentarlo: sumando probabilidades de que nuestro producto lo adopte la mayor cantidad de personas posibles, y además hablen bien de él. Es decir, incrementando la velocidad de la adopción de nuestro producto, para intentar conseguir el efecto avalancha antes que nuestros competidores. Esto hace que el tiempo de aparición de la racha positiva sea relevante. Cuando existe competencia (y siempre existe) el tiempo siempre es relevante, debemos hacer todo lo posible por provocar el efecto avalancha y la consecuente racha cuando nos convenga.

Nota: En caso de poderse hacer, creando comunidades entorno al producto.

Si estamos en el supuesto de un lanzamiento de producto, las primeras adopciones de producto y la opinión de los clientes se tornan más relevantes de lo que en principio pueda parecer. Son los que inician la cadena, los que inician o no la aparición de una masa crítica, que a su vez pueda generar un fenómeno de avalancha que se convierta en una racha favorable que va a generar como resultado una gran cuota de mercado, que se va a mantener en el tiempo, haga la competencia lo que haga…. Es un fenómeno de corte exponencial, con un punto crítico de avalancha.

El dicho: el que da primero da dos veces, explica que el que llega primero a colonizar un nuevo territorio (mercado) parte en principio con una ventaja que puede ser muy duradera en el tiempo (si no se dedica uno a hacer el idiota) Ya que consigue incrementar las probabilidades del efecto avalancha, que a su vez genera una adopción masiva del producto.

Y esto en productos enfocados a generar comunidades (cada día son más) se torna relevante. Si no que se lo digan a los señores de Microsoft con la Xbox One y a los de SONY con la PS4…

 En la actualidad la red que hemos conformado a nivel mundial, facilita la comunicación de forma salvaje, y permite que los efectos avalancha sean globales, y como consecuencia de estos se puedan configurar “monopolios instantáneos”, compañías que dominen de forma casi absoluta segmentos de mercado globales en muy poco tiempo.

Nota: estamos todo el rato hablando de sumar probabilidades, de intentar domesticar el azar. Recuerda que el sumar probabilidades, no te garantiza al 100% el éxito.

 Un ejemplo de lo estables que tienden a ser las cuotas de mercado, pasado un tiempo cuando el mercado madura:

Otra cosa curiosa que aprendí buscando ejemplos: los espejos de los telescopios necesitan pulirse de forma prácticamente perfecta. Pero si el proceso de pulido no se hace con movimientos aleatorios, no se consigue esa perfección…. Tan cierto como desasosegante.

La auto organización (que ya hemos comentado) es otro ejemplo de emergencia de orden.

Aquí la conferencia del profesor.

RESILIENCIA

14 enero, 2017 0 No tags 0

Según RAE: capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un estado o situación adversa. Capacidad de un sistema de volver a su estado inicial cuando cesa la perturbación a la que ha estado sometido.

Un sistema resiliente es el que puede seguir funcionando y poner en marcha nuevas formas de hacer las cosas ante daños (no letales) o perdidas inesperadas. Y no todos lo son. A más especialización menos resiliencia. El extremo: Un sistema hiperespecializado no es resiliente.

La resiliencia es una capacidad continua, para buscar, utilizar recursos, y resolver problemas. El “seguir funcionando por ahora”, es una la forma de adaptación potente y vital. Significa asumir que no existe la “solución milagro, la gran solución”. El sistema, ante un daño, no busca enseguida alcanzar la máxima eficiencia perdida, busca continuar, mantenerse con vida, seguir en la partida. Esto le permite, como ya hemos comentado, seguir generándose opciones para poder ir mejorado y generando mejores retornos. Cuanto más policéntrico sea el sistema, más probabilidad de supervivencia tiene, ya que hay menos probabilidad de que funciones vitales queden dañadas.

La resiliencia se promueve dejando espacio para la auto organización, y permitiendo que en situaciones complicadas o extremas tomen el mando las personas que tienen el conocimiento específico para ello. Esto permite que nuestro sistema de respuestas no esperadas, ni previstas. En estos casos las jerarquías organizativas deben quedar desactivadas. Serán el saber hacer, el conocimiento, y la experiencia los elementos de mayor peso. La mejor combinación es de personas con conocimientos generalistas y de manejo de la ambigüedad y la incertidumbre, con otras de conocimiento especializado.

No confundir: latencia y resiliencia. Están relacionados, pero no son lo mismo.