EL BIDÓN DE GASOLINA

10 octubre, 2015 0 No tags 0

Si estás empleado por cuenta ajena, te veo así: Estás sentado encima de un gran bidón de gasolina y no lo ves. Tienes una falsa sensación de seguridad, pensando que tu empleo “fijo” es eso, fijo. De hecho, lo que estás haciendo es correr un riesgo máximo. Tu exposición a un cisne negro es total.  Recuerda cómo funcionan las estructuras de azar.

Piensa que el día que has visto ese bidón es cuando ha hecho PUM, cuando te han puesto en la calle. Es entonces cuando has tomado conciencia del peligro al que te estabas exponiendo (y tú sin saberlo). Y ha aparecido el vacío más completo, y un riesgo importante a perderlo todo. El cambio es el enemigo de las personas. Pero solo de las que tratan de aferrarse a sus empleos.

La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas. Las personas estamos acostumbradas a la (cómoda) rutina: más o menos nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos al trabajo por el mismo camino, curramos en lo mismo, hablamos con la misma gente. Nuestra vida tiene un esqueleto básico de corte lineal. Este esquema nos impide apreciar la verdadera naturaleza asimétrica de la realidad.

Ahora vamos a ver al tipo que se busca la vida en el mercado, en la calle. Ese tipo (fontanero, consultor independiente, prostituta, o lo que sea) aparentemente tiene ingresos volátiles, clientes volátiles, y en general una vida “volátil”. Sus clientes aumentan o disminuyen en función de las situaciones del mercado. Si te fijas bien, sus riesgos a quedarse sin nada de golpe son muy reducidos, ya que sus destrezas, y posiblemente su forma de vida se adapta a las situaciones de un mercado siempre cambiante, sujeto a reglas del azar. Este tipo de profesional, realmente fluctúa con el mercado, pero es difícil que se hunda, que quiebre de golpe.

Lo que subyace en todo esto: el empleado “fijo” que lo único que hace es trabajar para un empleador en realidad ha renunciado a generarse opciones. Por lo tanto ha incrementado al máximo su exposición a un evento catastrófico. Los que “se buscan la vida” lo que en realidad están haciendo es generarse de forma constante opciones, así que están reduciendo las posibilidades de exponerse a un evento catastrófico.

0

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *