OPTIMIZACIÓN, EFICIENCIA Y REDUNDANCIA

13 junio, 2015 0 No tags 0

La optimización y la eficiencia tienen su lado oscuro: la fragilidad. Según se incrementa la eficiencia lo hace la fragilidad.

La optimización y la eficiencia requieren de especialización. Los sistemas más optimizados y más eficientes son los más frágiles. La fragilidad es directamente proporcional a la especialización, a la eficiencia.

A medida que nuestros proyectos van siendo más eficientes y más especializados, menos adaptables se hacen a los cambios, y por lo tanto más exposición tienen a sucesos de tipo cisne negro que terminen con ellos de un plumazo. En este entorno un suceso de tipo cisne negro puede ser un giro en las tendencias, que deje nuestros productos fuera del mercado, y a nuestra organización sin poder de reacción, debido a una superespecialización en su desarrollo y gestión.

Tenemos que encontrar un equilibrio entre eficiencia y fragilidad en todos los planos de nuestro negocio. La cara oculta de la eficiencia es la fragilidad. Un ejemplo muy simple:

Excedente de tesorería

Si hablas con cualquier financiero/economista o espécimen similar, siempre te va a contar que debes invertir tu excedente de tesorería, con el fin de sacarle rentabilidad (creo que existe un pacto oscuro entre este tipo de personajes para darse trabajo unos a otros) Lo que no te cuenta (porque seguramente ni es consciente de ello) es que todo esto tiene su lado tenebroso.

El lado oscuro es el riesgo que estas corriendo por rentabilizar (la mayoría de las veces de forma ridícula) ese excedente. El mayor riesgo que se corre es que los productos financieros en los que invierte se vayan al carajo perdiéndolo todo. El segundo riesgo es que cuando necesites recuperar ese dinero, encima hayas perdido parte (por comisiones, mala rentabilidad, sucesos inesperados) En el mejor de los casos recuperaras tu inversión con una rentabilidad ridícula, que no compensa en muchos casos el riesgo al que has sometido tu dinero. Esto en una startup es letal de necesidad.

Se redundante. Si puedes guardar parte del dinero en el banco, hazlo. Si además puedes guardar otra parte debajo del colchón, hazlo. El problema de la redundancia es que da impresión de desaprovechamiento. Y es cierto mientras no ocurre nada inesperado. Pero lo inesperado siempre termina por ocurrir.

Ten clara una cosa: Ganas dinero gracias a tu idea/modelo de negocio, lo demás no importa. Si tienes exceso de tesorería:

  • O te das una alegría, y lo repartes en forma de dividendo a tus accionistas,
  • O lo metes debajo del colchón (por poner el sitio más seguro que se me ocurre) y muy a mano para cuando lo necesites. Esta opción te permite tener un negocio robusto o por lo menos evitar en parte su fragilidad.

Nota: hecha un ojo en internet y mira como la General Motors, y otras grandes perdió los fondos de pensiones de sus empleados, en el gran casino financiero cuando Lehman quebró. Y cómo esta unos cuantos miles de empresas en todo el mundo.  Y es que había que rentabilizar la cosa…

Los dictados de la gestión económica al uso, presionan para rentabilizar los excedentes de tesorería, menospreciado los riesgos asociados a tal decisión. Esto conlleva un aumento de la fragilidad, ya que si quieres rentabilidad debes asumir riesgos. Y tu negocio posiblemente gane dinero de otra forma.

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