EL DELIRIO ESTRATEGICO FINANCIERO

9 mayo, 2015 0 No tags 0

Diseñar una estrategia de tipo predictivo es una pérdida de tiempo, una increíble fuente de frustración, un despilfarro de recursos, y por último, un suicidio. Una realidad de corte aleatorio admite mucho mejor estrategias de tipo oportunista. Estrategias que estén preparadas para explorar y aprovechar las oportunidades/opciones que va brindando el entorno.

La mejor estrategia es crear un sistema/modelo de trabajo que permita generar opciones y explorar las oportunidades que se van presentando, haciendo planes de carácter general. Esto implica establecer unas líneas generales de actuación y confiar en el criterio de los que los tienen que ejecutar. Y eso da miedo, porque significa dejar de controlar para pasar a gestionar bajo la premisa de la confianza.

Dejar margen para la toma de decisiones a las personas que están sobre el terreno. Son ellas las que mejor pueden decidir sobre cuestiones tácticas. Son ellas las que pueden detectar:

  • Oportunidades y opciones que nos pueden descubrir nuevos mercados y necesidades por cubrir.
  • Gustos, modas, y necesidades cambian día a día. Y esto, la forma clásica de hacer planes es incapaz de descubrirlo y gestionarlo.
  • Los recursos con los que cuentas (limitaciones propias) para atender esas oportunidades.

La base del plan debe tener las dos perspectivas, la del coste (que es la que siempre te enseñan) y la del ingreso:

  • Que márgenes mínimos necesitamos generar para que el proyecto siga en pie. Para cubrir costes, y cuánto tiempo tenemos para conseguirlo.
  • Con que productos actuales lo podemos conseguir, y que márgenes de contribución generan.

Si cambiamos la perspectiva nos permite probar:

  • Nuevos productos/servicios, que pensamos pueden funcionar.
  • Nuevas acciones de comunicación y/o promoción.
  • Nuevas formas de gestión asociadas a lo anterior.
  • En definitiva, nuevas formas de interactuar con el medio que nos rodea.

Esta perspectiva nos va a permitir:

  • Ir explorando nuevos mercados, que nos permitan seguir en el juego cuando los actuales hayan desaparecido.
  • Tener una visión menos suicida sobre el futuro. Permite construir cada año sobre una base consciente y consistente de mínimos.
  • Explorar= invertir una pequeña cantidad de recursos y dinero en desarrollar una batería de pruebas para comprobar que una oportunidad/hipótesis es válida.

Desarrollar sistemas predictivos es asumir que los modelos económicos teóricos (y por lo tanto las estrategias basados en ellos)  funcionan en la realidad. Y no lo hacen. Son modelos con manuales de un universo imaginario, abstracto y libre de las fricciones y las interrelaciones del mundo real (de la impredecible textura de la realidad). Como no lo hacen, los financieros en lugar de cambiar sus modelos o aceptar límites de estos, tienen la idea de que el mundo se tiene que adaptar a sus conclusiones.

El pensamiento económico en boga es delirante*. Para sostener ese delirio, ha desarrollado un sistema narrativo que hace que la creencia central no se vea modificada por la experiencia real. Para ello desarrollan de forma constante historias en forma de falacias narrativas de tipo retrospectivo que siempre, claro, consiguen explicar lo sucedido.

*La nueva realidad: Jordi Pigem

El viejo manual dice: haz planes de tipo predictivo. Proyecta crecimiento siempre, esto te asegura sacarle un presupuesto al comité de dirección y presionar a las personas para que consigan los objetivos marcados. Si luego no sale, ya sabremos explicarlo de forma convincente. Para eso somos maestros de la narrativa retrospectiva.

La nueva forma de hacer las cosas dice: Planifica con el fin descubrir que mínimos de supervivencia tienes que cubrir en caso de apocalipsis zombi, y desde ese punto proyecta el desarrollo de tu proyecto en base a un sistema definido y ejecutado de forma consciente de prueba/error. Esto nos asegura, que si los planes (y previsiones) no salen, vamos a poder volverlo a intentar el año que viene. Vamos a poder mantenernos en la partida a la espera de mejores oportunidades que explorar y explotar, para que alguna nos permita acertar. El enfoque resumido es: Limitemos y asumamos posibles pérdidas y pequeños riesgos para hacer máximas las posibles ganancias.

Si lo hacemos como dice el viejo manual, proyectaremos un futuro que no conocemos sobre la ilusión de un crecimiento futuro que solo existe sobre el papel. Y lo más suicida: proyectaremos y comprometeremos inversiones que no podemos cubrir sobre esa ilusión, inexistente en el mundo real. “Este año creceremos un 10% más….” Que no se te ocurra preguntar por qué, porque muchas veces la respuesta es: “porque siempre se ha hecho así.” U otra más divertida: “por mis cojones.”

 

 

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