Planificación vs Opcionalidad

28 marzo, 2015 0 No tags 0

La incertidumbre siempre está ahí, y es máxima cuando iniciamos algo nuevo. Esto es así porque no podemos ver el futuro. Y mucho menos predecirlo. Esto nos obliga a tomar decisiones con muy poca o ninguna información. Además y para complicar la cosa, la información de que disponemos tiene siempre sesgo y es muy incompleta.

Esto hace que luchemos por conseguir toda la información que podemos en el mínimo tiempo posible, tenemos que luchar por hacer que nuestro proyecto no se estrelle debido a decisiones tomadas en ese ambiente de opacidad en el que nos movemos.

El arma que utilizamos para combatir esta incertidumbre y esta falta de conocimiento sobre lo que nos espera, es hacer planes. Confiamos en los planes para que nos disipen la opacidad en la que nos movemos. Pero ¿Cuál es el objetivo real de estos planes? Si lo piensas bien, el objetivo real es tranquilizar nuestra cabeza respecto a un futuro incierto. Y cuanto más detallados, más (falsa) tranquilidad generan. Planes al milímetro, planes de negocio, de marketing, de aprovisionamiento, planes por si los planes salen mal (de contingencia) que apoyan en caso de que los primeros planes no funcionen. Hasta el infinito y más allá…

Pero los planes detallados tienen un lado oscuro, un lado que rechazamos muchas veces de forma inconsciente. Porque cuando las cosas no van como marcan los planes (cosa muy habitual) nos bloqueamos. Tanto tiempo y recursos dedicados a su elaboración no pueden volatilizarse de forma inútil. Ni hablar.

El lado oscuro de los planes:

  • Un plan muy elaborado hace que perdamos de vista opciones que surgen a lo largo del camino (y que merecen ser exploradas). Cuanto más elaborado este el plan menos opcionalidad permite generar.
  • No tenemos tanta influencia en el futuro como creemos.
  • Y el peor de todos (y mas suicida) hacerlos en base al pasado.

Los planes detallados elevan expectativas y reducen opciones. Su objetivo perverso es ofrecer una falsa seguridad al que los hace, y meter presión al que los ejecuta (o padece). Es como ponernos unas orejeras de burro que no nos permiten ver más allá de lo que tenemos enfrente. Corremos hacia nuestro objetivo olvidando todo lo demás. Eso hace que perdamos opciones de forma automática.

Es mucho más valioso montar un sistema que nos permita jugar con las opciones que van apareciendo, para ir sumando probabilidades de encontrar alguna que merezca la pena y explotarla al máximo. Tenemos que dejar que el azar haga su trabajo. De hecho lo va a hacer siempre, nos guste o no, así que mejor saberlo entender para poderlo gestionar.

El viejo manual dice: Dedica tiempo y recursos (que no tienes) a crear un detallado plan de negocio, que contenga detallados objetivos, planes financieros, de marketing, de aprovisionamiento, de logística, de contingencia, verás como así te va muy bien.

La nueva forma de hacer las cosas dice: No malgastes tu tiempo en crear planes de negocio demasiado detallados con objetivos demasiado específicos. Asume que no tienes ni puta idea de lo que puede pasar. Crea unas líneas generales de actuación, da poder de decisión a las personas que los ejecutan y comienza a probar. Deja que la gente pruebe y juegue con lo que pretendes vender, y crea los canales para que después te cuenten su experiencia. En resumen: a largo plazo es mucho más rentable crear un sistema abierto que permita ir jugando con las oportunidades que se presentan, que un sistema cerrado de planificación y objetivos basados en hipótesis, que la mayoría de las veces resultan falsas. El método Lean Startup se ha creado para esto. Es el método que convierte en operativa toda la gestión basada en la incertidumbre que estoy explicando en este blog.

 

 

Nos la tenemos que jugar

21 marzo, 2015 0 No tags 0

Si aún continuas leyendo este blog, es porque piensas que la vida no puede estar formada solo de hechos perfectamente predecibles articulados por una rutina. Es cierto que cada persona es un mundo, y que la aversión al riesgo depende de cada uno. También es cierto que si aprendiste a montar en bicicleta, en algún momento tuviste que subirte la primera vez, tuviste que jugártela.

No es cuestión de jugarse todo a una carta, ni quedarse paralizado por el miedo, ni esperar a que una lotería te resuelva la vida. La cuestión no está en no apostar, la cuestión está en apostar sabiendo lo que se apuesta, cómo, y en que realidad se hace. Apostar implica riesgos. Pero el no apostar también, y a largo plazo, riesgos muchos mayores.

Apuesta: Es lo que te juegas cuando conoces las reglas, sabes que estas no se pueden romper, y conoces las probabilidades de éxito o fracaso. Es lo que haces cuando juegas al póker.

Exposición a: Es lo que te juegas cuando asumes que las reglas (leyes) se pueden romper, y no conoces todas las probabilidades de éxito, porque no conoces ni puedes manejar todas las variables que entran en juego.

 

Concentración de riesgo

14 marzo, 2015 0 No tags 0

Nuestro sistema de libre mercado funciona porque permite que las personas arriesguen, explorando todo tipo de invenciones y de negocios. De esas personas que arriesgan unas tendrán suerte y prosperaran, y otras no. Las que tengan más suerte descubrirán filones que les permitirán ganar dinero y además crear puestos de trabajo. Exactamente igual que hacen las hormigas.

El sistema nos permite juguetear con las oportunidades que se nos presentan. Esto nos permite intentar reunir tantas oportunidades de cisne negro positivo como podamos. Por eso nuestro sistema cada día invierte más en la generación de ideas, que en la manufactura.

Por eso saldremos de esta crisis pero no de la siguiente. La concentración de entidades financieras (bancos, cajas, empresa de seguros, de préstamos, intermediarios financieros…) y el no nacimiento de otras, está sembrando la semilla del desastre. Esta vez nos hemos librado (y no del todo) debido a una buena cantidad de entidades financieras, lo que ha permitido que unas se derrumbarán y otras siguieran operando (a costa de rescatarlas con nuestro dinero, pero operando a fin de cuentas). Una mayor concentración de este tipo de entidades, lo que hace es reducir la probabilidad de que en la siguiente crisis existan entidades que se salven.  Y lo mismo ocurre con los demás sectores. Estamos concentrando los riesgos del sistema de forma salvaje. Y lo vamos a terminar pagando.

En EEUU los 5 primeros bancos han pasado de tener el 27,5% de todos los activos bancarios en 2000 al 46,6% en 2013. Y en todo el mundo desarrollado ha pasado lo mismo. El mensaje de los políticos de que debemos tener entidades mayores para ser más fuertes, no solo es mentira, si no que va en la dirección opuesta a la hora de evitar futuros desastres. Deberían estar promoviendo el nacimiento de entidades financieras pequeñas y pegadas al terreno que pudieran de verdad, atender las necesidades de crédito de los pequeños negocios.

 

concentracion riesgo banca

 

El secreto está en equivocarse

7 marzo, 2015 0 No tags 0

Tenemos que estar dispuesto a perder. Tenemos que aceptar la equivocación. La pregunta es la siguiente ¿Estoy dispuesto a asumir pequeñas perdidas? ¿Cuánto es para mí una pequeña perdida? Tienes que estar dispuesto a equivocarte. Equivocarse es un inconveniente, pero no es mortal, siempre y cuando se entienda el concepto explicado en el post anterior. Además las equivocaciones generan una cantidad muy relevante de información, que si sabemos aprovechar, incrementa la probabilidad de acierto en la siguiente prueba/apuesta.

Las editoriales, las productoras de cine, de música y en general de cualquier bien cultural conocen (o eso creo) este principio. Las editoriales saben que un éxito de ventas mantendrá parte del fondo editorial que no lo ha tenido. Saben que mantener todos los años un plan de publicaciones es incrementar las probabilidades de encontrar libros de éxito desmesurado que compensen con creces las pérdidas asumidas por los títulos que no tuvieron ese éxito (la gran mayoría.)