AVANCE Y CAIDA DE DIGG

27 diciembre, 2014 0 No tags 0

De cómo digg paso de valer 200 millones de dólares a valer 500.000. Este es otro ejemplo de cómo se forman estructuras de azar, y de como si no se identifican de forma correcta, no se puede aprovechar todo su potencial.

Digg es una red de noticias (www.digg.com) que permite a los usuarios votar para dar más o menos relevancia a esas noticias y así posicionarse de forma más visible.

Como tantos proyectos comenzó su andadura de forma modesta, hasta que en el año 2008 Google llegó a ofrecer 200 millones por la empresa, pero Kevin Rose, su propietario, dijo no.

En el año 2010 la gente empieza a olvidarse de Digg. Facebook y Twitter han conseguido captar una mayor atención por parte de los usuarios. El tráfico de Digg se derrumba. Su valor potencial también.

A fecha de hoy el valor que se le atribuye a Digg no sobrepasa en ningún caso el medio millón de dólares, y eso siendo generosos.

Si te fijas el patrón que se esconde detrás de todos los casos es el mismo. Es una estructura de azar positiva que en un momento dado cambia, y se vuelve negativa.

La diferencia entre el caso de Tom y el caso de Kevin, es que el proyecto de kevin todavía tiene algo de valor. Además Kevin nunca aposto más de lo que podía perder, cosa que le ha evitado terminar viviendo debajo de un puente. Simplemente dejo pasar la oportunidad de hacerse rico porque pensó que era el rey del mundo y desprecio el componente de azar. No entendió que su trabajo le había llevado a sumar probabilidades de éxito (a estar en el sitio justo en el momento adecuado) pero que la siguiente tirada de la moneda sería cruz.

Un tonto con suerte (un caso real)

20 diciembre, 2014 0 No tags 0

Elijo está historia porque los ejemplos del ladrillo se entienden bien. Es una historia real, de cuando estuve dedicado a desarrollar áreas de marketing y ventas para promotoras inmobiliarias durante los años del boom. Es una historia que comienza en 1994 y termina en 2012.

Tom (nombre supuesto) es promotor, y es un promotor como otro cualquiera. Comienza de forma modesta desarrollando pequeños proyectos durante los años noventa. A mediados de los noventa, España todavía se arrastra, recuperándose del impacto de la crisis del año 92, tenemos que pagar la juerga de finales de los ochenta. En este entorno de crisis nuestro promotor trabaja duro construyendo garajes. Todavía no tiene capacidad económica, ni puede acceder a vías de financiación para acometer proyectos de mayor porte, como son las promociones de viviendas o naves industriales.

Durante estos años, Tom trabaja mucho, vende con dificultad, pero vende, y va obteniendo beneficios. Estamos en el año 1997, y nuestro país comienza por fin a recuperarse de la crisis, el crédito comienza a funcionar y el consumo comienza a animarse. Tom comienza poder acceder a créditos para el promotor y comienza a desarrollar sus primeras promociones residenciales. Estas no tardan mucho tiempo en venderse con beneficios aceptables. Esto comienza a generar un ciclo virtuoso que envuelve a nuestro protagonista. Los bancos terminan por hacer cola delante de su puerta para ofrecerle créditos con los que financiar sus compras de suelo y sus promociones inmobiliarias que no tarda en vender ni un minuto. Tom esta en lo más alto. A Tom le está saliendo una cara detrás de otra. Es el rey del mambo. Estamos en 2006.

En 2006 Tom es un pequeño potentado, vive en una casa de tres mm de € en una urbanización de lujo. No le falta de nada. Este año Tom me pregunta que más puede hacer. Le respondo que lo mejor que puede hacer para mantenerse en el mercado inmobiliario es venderlo todo y marcharse a su casa unos años (le estoy intentando decir que vuelva a la casilla de salida de forma voluntaria). Que además de haber trabajado mucho ha tenido suerte. Que acumula muchas tiradas afortunadas, y de que está apostando más de lo que puede perder (en ese momento su nivel de endeudamiento ya es escalofriante.). Me mira como si me hubiera vuelto loco.

– mira chaval, todo esto lo he conseguido gracias al esfuerzo, al trabajo duro y a mi visión – me dice. – si estoy aquí es porque me lo he trabajado, me lo he ganado.

Le respondo que no lo dudo, pero que también ha tenido la suerte de estar en el sitio justo en el momento adecuado, le repito que además de trabajar duro ha tenido un gramo de suerte (la pequeña diferencia que hace que cuando tiras una moneda al aire el porcentaje de que salga cara o cruz no sea el 50%). Que aunque parezca fuera de toda lógica, lo mejor es venderlo todo ahora, retirarse, y volverlo a comprar por la décima parte cuando pasen unos años (cosa que yo hago). En resumen, lleva demasiados años saliéndole cara cada vez que tira.

Me replica que esto no tiene nada que ver con la suerte. Que la suerte no existe, y que en su vida el azar no tiene cabida. Pienso que es un tonto con suerte.

– Todo es cuestión de trabajo duro y visión – me dice. De inmediato me rescinde el contrato (piensa que soy gilipollas). Me quedo sin cliente.

Otoño 2008 quiebra Lehman Brothers. Año 2009 todo salta por los aires. A mí me pilla cómodamente sentado en mi sillón viendo el espectáculo. A Tom la ola se lo lleva puesto, en el año 2011 quiebra. No ha entendido nada, y va a pagar por ello. Ahora se lamenta de su mala suerte. Ahora parece que la suerte si existe, pero solo en un solo sentido, solo la mala suerte.

Nota: La historia del tonto con suerte puede reproducirse en los profesionales de otros sectores, y de forma muy destacada en los del sector financiero. Sector con superabundancia de memos. De hecho lo de Lehman, y lo del conjunto del sistema financiero, es la misma historia. Solo tienes que cambiar ladrillos por créditos, y promotoras inmobiliarias por bancos.

Nota necrológica: Es casi imposible que Tom pueda volver a la casilla de salida. Su nivel de endeudamiento era estratosférico. Aposto más de lo que podía perder, y literalmente, reventó.

El Experimento 2ª parte: Nadie sobrevive

13 diciembre, 2014 1 No tags 0

Vamos a llevar al límite el experimento, vamos a seguir avanzando unos años más, a ver qué pasa. Mira la tabla.

Año Universo de CEO´s Probabilidad (50%) CEO´s Supervivientes CEO´s No Supervivientes (El cementerio)
1 10.000 2 5.000 5.000
2 5.000 2 2.500 2.500
3 2.500 2 1.250 1.250
4 1.250 2 625 625
5 625 2 313 313
6 313 2 156 156
7 156 2 78 78
8 78 2 39 39
9 39 2 20 20
10 20 2 10 10
11 10 2 5 5
12 5 2 2 2
13 2 2 1 1
14 1 2 0 0

La conclusión da miedo. A la larga, nadie ni nada sobrevive. A todos nos termina por salir alguna vez una tirada que nos envía al cementerio. Nadie está a salvo, Ni los buenos, ni los malos, ni los regulares… ¿Entonces?

Entonces la cosa está en poder volver a la casilla de salida. En poder volver a la lista inicial de los 10.000. No importa la frecuencia con la que tengas éxito, si asumir un solo fracaso es demasiado caro (reventar).

Tenemos que asumir que a lo largo de nuestra vida vamos a tener que volver a la casilla de salida en más de una ocasión (A casi nadie le sale cara durante toda su vida). La cuestión es hacerlo de forma consciente, entendiendo lo que sucede. Con independencia de si la vuelta a la casilla inicial es obligada o voluntaria.

Nota: este experimento es de aplicación universal y funciona con personas, productos, servicios, y lo que se te ocurra.

Una cosa importante: para que una estructura de azar positiva te alcance, tienes que estar ahí, trabajando y apostando. Tenemos que acumular probabilidades de que pasen cosas buenas. Para poder estar entre los cinco del año once, tienes que poder haber entrado en la lista de los diez mil. La formación es importante, la educación es importante, el trabajar es importante, pero gran parte de las veces no es determinante para alcanzar el éxito*. Tenemos que asumir que el éxito/supervivencia tiene un componente de azar que escapa de nuestro control.

Tenemos que asumir que un fracaso después de un éxito, muchas veces es debido a que la estructura de azar cambió. Sólo comprendiendo cómo funcionan estas estructuras de azar, podemos entender y asumir el grado de azar (llámalo suerte si quieres) que hay en nuestros éxitos. Esto nos va a permitir entender que si el grado de azar (suerte) es grande, deberemos saltar del barco tiempo antes de que este empiece a hundirse.

Si muchos de los promotores inmobiliarios del mundo, hubieran entendido y asumido que su enorme éxito era fruto de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, hubieran podido vender sus negocios a tiempo. Lo hubieran hecho siguiente razonamiento: estoy donde estoy gracias no sólo a mi esfuerzo, si no también gracias a una serie de circunstancias promovidas por el azar. Así que antes de que esa estructura de azar se descomponga (se termine la suerte) voy a venderlo todo, y poder volver a la casilla de salida de forma voluntaria y controlando la situación.”

*Cómo entiendo el éxito: Alcanzar los objetivos que cada uno se marque.

 

El Experimento 1ª parte: Suerte y habilidades

6 diciembre, 2014 0 No tags 0

En el post anterior comentaba que en nuestro mundo es muy común confundir la suerte con las habilidades, que vivimos bajo los efectos de esta confusión, y esto puede resultar catastrófico.

Solemos tener la impresión errónea de que una decisión es una excelente decisión cuando alcanzamos los resultados deseados. Por supuesto la suerte no tuvo nada que ver, fue nuestra visión, nuestros esmerados cálculos, nuestra impecable estrategia y forma de hacer. Pero cuando no alcanzamos lo que buscábamos, siempre decimos lo mismo: tuvimos mala suerte, imposible prever aquello o lo otro.

Vamos a ver cómo somos capaces de explicar lo que no tiene explicación. Se trata de estudiar una muestra en nuestro laboratorio. La muestra va a ser de 10.000 CEO´s.

Las reglas del experimento son las siguientes: vamos a suponer que CEO´s que alcancen los objetivos de ese año, permanecerán en el mercado. Los que no consigan los objetivos saldrán del mercado, serán despedidos. Para determinar si un CEO ha alcanzado los objetivos lanzaremos una moneda al aire, si sale cara determinaremos que habrá alcanzado los objetivos. Sí sale cruz será que no (como estamos en un laboratorio asumimos que la probabilidad de que salga cara o cruz al lanzar la moneda es del 50%).

Como la probabilidad es del 50%, el primer año quedarán en el mercado 5.000 directores, que serán los que hayan alcanzado los objetivos. Y saldrán del mercado otros 5.000, que serán los que no hayan alcanzado los objetivos. Y así sucesivamente. Esto lo vamos a realizar durante diez años, donde obtendremos los resultados que muestran la tabla uno.

Año Universo de CEO´s Probabilidad (50%) CEO´s Supervivientes
1 10.000 2 5.000
2 5.000 2 2.500
3 2.500 2 1.250
4 1.250 2 625
5 625 2 313
6 313 2 156
7 156 2 78
8 78 2 39
9 39 2 20
10 20 2 10

Como vemos en la tabla, el décimo año, quedarán diez directores en el mercado. Diez supervivientes. Para continuar con el experimento vamos a llevar al mundo real a esos diez supervivientes. Estos diez tipos, están considerados como tipos de éxito, brillantes profesionales, que ocupan los cargos y puestos que tienen, debido a su magnífica formación, sobresaliente estrategia, y esmerada educación. Algunos quizá, hasta escriban blogs, artículos e impartan clases en alguna escuela de negocios.

De hecho, si les pudiéramos entrevistar o hablar con ellos, serían capaces de explicarnos con todo detalle cómo han llegado a ocupar o mantener sus puestos actuales. Nos describirían con todo detalle sus magníficas estrategias, su esmerada gestión, y su inigualable visión. De hecho es lo que hacen. Esto demuestra, que somos capaces de construir magníficas (y falsas) historias retrospectivas. Que somos capaces de explicar con todo detalle hechos pasados. Lo que ninguno quiere aceptar, es que está donde está por pura suerte.

Podemos continuar con el experimento haciendo una nueva tirada. El siguiente año, el año once, quedarán la mitad (cinco directores) como muestra la tabla dos.

Año Universo de CEO´s Probabilidad (50%) CEO´s Supervivientes
1 10.000 2 5.000
2 5.000 2 2.500
3 2.500 2 1.250
4 1.250 2 625
5 625 2 313
6 313 2 156
7 156 2 78
8 78 2 39
9 39 2 20
10 20 2 10
11 10 2 5

Una vez que hemos llegado al año once, volvamos de nuevo el mundo real. Nos encontraremos de nuevo magníficas explicaciones de cómo los cinco directores ya no están en el mercado. De cómo no cumplieron con sus objetivos. Serán explicaciones del tipo: “el éxito hizo que se confiaran…”, “se durmieron en los laureles …”, etc…

De este experimento podemos obtener tres conclusiones:

Conclusión uno: muy pocas personas son capaces de reconocer que el azar tiene influencia en su carrera profesional y en sus negocios. De hecho, como ya hemos visto, hay profesiones en las que el azar es determinante.

 Conclusión dos: cuanto más alto es el número de profesionales en el sector, mayor será la probabilidad de que existan algunos con gran éxito como resultado únicamente de la suerte.

Conclusión tres: esta realidad tiene un sesgo enorme, y es que los muertos no hablan, mira:

Año Universo de CEO´s Probabilidad (50%) CEO´s Supervivientes CEO´s No Supervivientes (El cementerio)
1 10.000 2 5.000 5.000
2 5.000 2 2.500 2.500
3 2.500 2 1.250 1.250
4 1.250 2 625 625
5 625 2 313 313
6 313 2 156 156
7 156 2 78 78
8 78 2 39 39
9 39 2 20 20
10 20 2 10 10
11 10 2 5 5

Ahora hemos añadido algo que no habías visto hasta ahora, la columna del cementerio. La de los no supervivientes (la de los muertos en acto de servicio). Si te fijas en la columna de no supervivientes, ellos están ahí, pero tú no los ves. Y es que los muertos no hablan. No tienen voz, ni visibilidad, ni nada. Y por lo tanto no pueden contarte la otra parte de la historia. Y es que ellos estaban al principio del juego en las mismas condiciones que los demás, eran uno de los 10.000. Pero un día simplemente les salió la otra cara de la moneda y ¿fin de la historia?

Solo es el fin de la historia si has reventado, si has apostado más de lo que podías perder. Si has apostado más de lo que podías perder significa que no vas a poder volver de nuevo a la casilla de salida. Si has apostado lo que estabas dispuesto a perder, quiere decir que solo has sangrado, que no has reventado y que te puedes volver a levantar, que puedes volver a la casilla de salida. Que puedes volver a intentarlo de nuevo. De hecho, incluso puedes decidir de forma voluntaria volver a la casilla de salida:

  1.  Puedes vender tu negocio y volver a comenzar con otro proyecto.
  2. Puedes decidir que ya has perdido lo que tenías que perder, que no quieres reventar. Esto te da posibilidad de volver a la casilla de salida en cuanto te hayas recuperado.