El efecto acumulativo del AZAR

29 noviembre, 2014 0 No tags 0

El azar tiene una propiedad: la acumulativa. Como ya hemos visto se acumulan copos de nieve hasta que se genera el alud. Como puedes observar, los copos van cayendo sobre la montaña y acumulándose hasta que cae el copo que desestabiliza la masa y crea un alud. Un suceso explosivo y descontrolado.

Ya que estoy escribiendo este post, vamos al mundo editorial. Un libro se vende en los diferentes puntos de venta, y se vende unidad por unidad. Al principio un pequeño número de lectores lo leerán, y si les gusta, lo comenzaran a recomendar, estas otras personas harán lo mismo, hasta llegar a un punto crítico (que desconozco cuál es) en el que las personas se abalanzan a las librerías a comprarlo, y entonces sale en los medios de comunicación, como el fenómeno editorial de la temporada con lo que se retroalimentara el circulo de crecimiento. La avalancha está servida. Esto mismo ocurre con las pandemias, y con todos los productos que tienes en casa.

 Escalabilidad. Como hemos visto, el éxito de un libro, una película, o una canción depende del contagio. Lo mismo ocurre con productos tecnológicos, como por ejemplo lo ocurrido con el ipod, o el sistema operativo Windows. Además, este tipo de productos crean comunidad, tan importante para el desarrollo de un proyecto.

Existen una serie de profesiones y negocios escalables y otros que no lo son. Una profesión escalable es la de escritor o músico. Estos tipos no necesitan reproducir o crear su producto cada vez que lo venden, pueden almacenarlo. Lo que permite que el proceso de venta sea independiente del proceso de creación. Un médico o un consultor tienen profesiones no escalables. Sus ingresos dependen de su presencia para poder ser generados, seguramente les irá bien después de 30 años de ejercer su profesión, pero nunca se harán ricos en un solo día. Elvis Presley ha superado la cifra de los 1.000 millones de discos vendidos desde 1980. Elvis Presley murió en 1977, lleva muerto 33 años, pero sigue generando ingentes cantidades de dinero.

Escalabilidad y Negocio. Tenemos que centrarnos en la parte escalable de nuestros negocios: diseño de productos y servicios, estrategias, y métodos de gestión. El éxito de nuestro modelo productivo-económico occidental ha venido de la mano de la propiedad de la escalabilidad. Comprender esta propiedad nos ha permitido especializarnos en el lado creativo de las cosas, que es la producción de conceptos e ideas. Nuestro éxito como modelo económico está en separar los componentes menos escalables y asignarlos a quienes se sienten satisfechos con que se les pague por horas. Ahí está china.

Por eso tenemos que invertir más en el diseño de un par de zapatos, o de un ordenador, que en su fabricación. En la economía del siglo XXI los beneficios van a ser de las ideas. Pero las ideas necesitan tanto de la oportunidad como de la suerte. Este tipo de orientación escalable produce un mundo de extremos. En este mundo de extremos, unos pocos (productos, servicios, o profesionales) se lo llevan casi todo.

Unas preguntas interesantes

22 noviembre, 2014 0 No tags 0

Si crees que lo has entendido, seguro que sabes responder a estas sencillas preguntas. Comprueba si sabes dar una respuesta a estas preguntas, no te limites a leerlas y pasar página. Engancha papel y lápiz e intenta contestar, a ver qué pasa. Una pista, el patrón de funcionamiento es para todas el mismo. Es de aplicación universal ;).

  • ¿Cuántas manzanas da un manzano?
  • ¿Cómo atrapa insectos una araña?
  • ¿Por qué en una charca no hay bichos rosa neón?
  • ¿Qué utilidad tiene una mosca?
  • Cuando tiras una moneda al aire ¿Qué probabilidad hay de que salga cara o cruz?
  • ¿Por qué se arruinan o triunfan algunas personas?
  • ¿Por qué tenemos tanto miedo a iniciar cualquier proyecto?

Como encuentran comida las hormigas

15 noviembre, 2014 0 No tags 23

La naturaleza sabe gestionar la aleatoriedad, el desorden, el caos. Porque la base de nuestra naturaleza es de corte caótico.

Este verano he tenido invasión de hormigas en el jardín. Antes de exterminarlas, las he estado observando. Observaba como creaban interminables autopistas por donde circulaban. La mejor observación que hice fue ver cómo mientras unas circulan en una dirección y otras en otra, se frotan las antenas para intercambiarse información. Esa información es la que les lleva donde está la comida.

Pero eso es el presente. Lo interesante es pensar en el pasado. En lo que las ha llevado a encontrar esa fuente de alimento, que ahora cientos de ellas colaboran en cortar y transportar a su casa. Porque las hormigas no tienen un centro de mando y control, y tampoco saben de estadística ni de funciones matemáticas.

Es primavera, el sol empieza a calentar y las hormigas empiezan por destapar y limpiar su hormiguero. El reto de la nueva temporada comienza. A priori, ellas desconocen donde van a encontrarse con la comida. Es aquí donde esta lo interesante. Como desconocen donde van a encontrar sus fuentes de alimento, tienen que manejar la incertidumbre, el azar.

¿Cómo lo hacen? Incrementando las posibilidades de encontrar alimento. Lanzan a cientos de compañeras fuera del hormiguero sin ninguna dirección concreta. Aquí está la primera clave: Lanzan fuera de la seguridad del hormiguero la cantidad que están dispuestas a perder.

La segunda clave: La cantidad que lanzan fuera es la cantidad justa para evitar poner en peligro la viabilidad del hormiguero y de su estructura social. Muchas no encontraran nada, otras morirán y no regresaran. Pero lo que ellas saben (lo que el sistema hormiguero sabe) es que otras encontraran fuentes de alimento, y que guiaran a las demás para transportarla hasta casa.

La conclusión: Las hormigas (el sistema hormiguero) saben cómo transformar la falta de conocimiento e información, en decisiones que las permiten sobrevivir.

Así es como manejan la incertidumbre, el desorden, asumiendo que tienen un tiempo limitado para encontrar alimento (lo que duran los meses de calor), asumiendo que van a tener pérdidas, y que estas van ser necesarias. Que son necesarias para encontrar filones de alimento que compensen con creces las pequeñas perdidas que se han producido debido a los riesgos asumidos. Nunca pensé que estos diminutos bichejos me enseñaran tanto, pero mi paciencia tiene un límite, las fumigue un día. Descansen en paz las de mi jardín. He sido su cisne negro.

Las hormigas no saben de funciones estadísticas. Ni tienen un centro de mando y control. Ni falta que les hace. El comportamiento de un hormiguero (como el de los demás sistemas naturales) encierra el patrón de funcionamiento que muestra cómo los sistemas sobreviven en entornos de máxima incertidumbre, y de cómo la gestionan con el máximo acierto.

 

Suerte y habilidades

8 noviembre, 2014 0 No tags 0

En nuestro mundo es muy común confundir la suerte con las habilidades. Vivimos bajo los efectos de esta confusión, y esto puede resultar catastrófico.

Solemos tener la impresión errónea de que una decisión es una excelente decisión cuando alcanzamos los resultados deseados. Por supuesto la suerte no tuvo nada que ver, fue nuestra visión, nuestros esmerados cálculos, nuestra impecable estrategia y forma de hacer. Pero cuando no alcanzamos lo que buscábamos, siempre decimos lo mismo: tuvimos mala suerte, imposible prever aquello o lo otro.

Recuerdo que cuando estudie el máster un profesor nos enseñó a manejar el statgraphics, un potente software de predicción de ventas, basado en medias móviles y demás cálculos matemáticos, todos basados en resultados del pasado. Era como intentar conducir mirando únicamente al espejo retrovisor. El problema, es que el tipo se creía que nos estaba enseñando algo útil. Un completo despropósito. No podemos hacer previsiones apoyados sobre datos pasados.

Las previsiones de ventas deben apoyarse en ventajas reales que estés desarrollando y que estén orientadas a satisfacer demandas reales. O mejor todavía en un sistema de prueba y error. No hay otro camino, pero sobre esto hablaremos en próximas entregas.

 

 

Lo que ves y lo que no ves

4 noviembre, 2014 0 No tags 3

Seguro que has oído hablar de estos tipos: Richard Branson (fundador de Virgin), Bill Gates (el de Microsoft), Larry Ellison, (fundador de Oracle, que en su momento se compro un Mig 25 ¿?), David Bisbal, Donald Trump…

Todos tienen algo en común: son figuras globales, tipos de éxito desmesurado con los bolsillos bien llenos. Trabajadores incansables, con visión de futuro, perseverantes, con don de gentes, y lo que cada uno quiera añadir. Seguramente todo esto sea cierto.

Lo que ocurre es que por cada uno de estas personas que triunfan existen miles de personas igualmente trabajadores incansables, con visión de futuro, perseverantes, con don de gentes, y lo que cada uno quiera añadir, pero que han tenido menos éxito en sus proyectos (personales o profesionales). Estos no salen en la revista Forbes, ni llenan las páginas de las revistas y los periódicos. Simplemente porque es imposible mirar y contar en el cementerio todos los proyectos con menos éxito (no por ello fracasados.)

Lo que realmente hacemos es ver punta del iceberg, su parte visible (que como sabes es la ínfima parte de la mole de hielo). Lo que nos escamotea la realidad, es la muestra total de las personas, de los profesionales que iniciaron proyectos. Si tuviéramos toda la muestra veríamos que es normal que una ínfima parte llegue a triunfar de forma exagerada (y aleatoria).

En resumen: Cuanto más alto el número de profesionales/proyectos en un sector, mayor es la probabilidad de que haya algunos con gran éxito como resultado de la suerte. De eso que llamamos estar en el sitio justo en el momento adecuado.

Piénsalo. Si todo fuera lineal, no tendríamos más que comprar la biografía de uno de estos tipos, seguirla paso a paso y “vuala” todos ricos, riquísimos. Pero hay algo más, un componente aleatorio. Un componente llamado azar.

El planteamiento es el siguiente: sobre una población de profesionales/proyectos/productos o lo que sea, un pequeño porcentaje triunfaran por puro azar (pura suerte). Es decir, una gran población de productos, profesionales, o lo que sea, producirá casi necesariamente algunos triunfadores por pura suerte.

No es una cuestión de todo o nada, es una cuestión de que todo es más aleatorio y menos lineal de lo que parece. La suerte favorece a los que están preparados, a los que trabajan más, y son más perseverantes, pero es posible que solo eso no sea insuficiente porque no son las causas finales del éxito. Por resumirlo: Estas personas básicamente están sumando más probabilidades de que les pasen cosas buenas.

Tenemos que estar en el andén. Tenemos que estar preparados para subirnos a los pocos trenes que pasan por delante con oportunidades (con opciones). Debemos arriesgar siempre y cuando tengamos claras las perdidas en que podemos incurrir y las limitemos. Es decir, tenemos que estar dispuestos a sangrar sin reventar.

Sangrar significa perder el dinero, tiempo, esfuerzo (lo que sea) esperados. Reventar significa perder mucho más de lo esperado.

Reventar puede suponer la imposibilidad de poder volverse a levantar, debido al volumen de la perdida. Como veremos más adelante, supone la imposibilidad de volver a la casilla de salida, supone que terminas viviendo debajo de un puente. Reventar es el cisne negro negativo.